En la actualidad, una parte importante de la infancia es vivida en el sistema escolar, pero esto no siempre fue así ya que el derecho a la educación fue conseguido tras siglos de debates políticos y sociales.
Si miramos al pasado, durante la colonia la legislación imponía que en todo curato (1) debía existir una escuela de primeras letras a su cargo o delegada al Cabildo de vecinos, donde niños y niñas de distinta condición social pudieran aprender la lectoescritura, la religión católica y algunas operaciones matemáticas (Rojas Flores, J. 2010). Un ejemplo es la Escuela Elemental de Primeras Letras fundada en la Villa Santa Cruz de Triana -actual Rancagua- en 1791 por decreto del Gobernador Ambrosio O’Higgins, la cual sigue funcionando hasta hoy como Colegio Moisés Mussa.
Sin embargo, en la práctica entre los siglos XVI hasta inicios del XIX, la educación fue accesible principalmente a la infancia de aristocracia criolla quienes se instruían en los modos de vida de su estrato social y aprendían tareas diferenciadas de acuerdo al sexo. Mientras a los niños se les preparaba para llevar el patrimonio familiar (administrar terrenos o negocios, leyes, política, etc.), a las niñas se les enseñaba labores del hogar para ser buenas madres y esposas. En cambio, los sectores populares escasamente accedieron a la educación, la instrucción de niños y niñas estuvo enfocada en su inserción laboral, apoyando en labores domésticas o aprendiendo algún oficio acorde a la ocupación de la familia, por ejemplo, el cuidado de animales, trabajos agrícolas, la confección de productos o tareas domésticas como lavar, cocina o costura (Goicovic, I. 2005).
Esta visión fue cambiando en la década de 1840 con un Estado enfocado en la educación como pilar de desarrollo de la Nación, concretando sus esfuerzos en la apertura y mantención de escuelas y la creación de Escuelas Normales de Preceptores y Preceptoras (1842 y 1853 respectivamente) para dotar maestros y maestras que brindaran instrucción a infantes y adultos en todo el territorio nacional, lo que configuró un sistema educativo compuesto por distintos niveles educativos, pero matizado por el contexto urbano y rural en que se desarrollaba.
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Bibliografía
- Se refiere al cargo de un cura o sacerdote católico que le permite ejercer atención espiritual a los fieles de una división de territorio a su cargo, como es la administración de sacramentos y la evangelización. En la actualidad el curato es más conocido como parroquia.
- Rojas Flores, J. (2010). Historia de la infancia en el Chile Republicano 1810-2010. Santiago de Chile: JUNJI.
- Goicovic, I. (2005). Sociabilidad de los niños y jóvenes populares en el Chile Tradicional. En R. Sagredo, & C. Gazmuri, Historia de la vida privada en Chile. El Chile tradicional de la Conquista a 1840. Santiago de Chile: Taurus.