Se informa a nuestra comunidad, que hoy jueves 30 de julio,el museo permanecerá cerrado desde las 14:00 hrs, debido a partido catalogado de alto riesgo.
Agradecemos su comprensión.
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El juego es una práctica natural de las infancias que permite la exploración del entorno, el descubrimiento de habilidades y el procesamiento de emociones. Por ello, niños y niñas a diario desarrollan juegos en solitario, con otros infantes o junto a sus familias.
Durante el periodo colonial, el reino español introdujo distintos elementos culturales a América, como es el idioma castellano, la religión católica, corrientes artísticas o juegos y diversiones que compartimos los países latinoamericanos hasta la actualidad, como por ejemplo el Luche o la Gallinita ciega.
Hasta mediados del siglo XIX, las infancias solían divertirse con pasatiempos como las adivinanzas, cuentos, canciones de ronda o juegos individuales y grupales como los ejemplos anteriores. También algunos niños y niñas accedieron a juguetes artesanales en madera, papel o telas como las muñecas de trapo, emboques o figurillas de madera, canicas de arcilla o vidrio, entre otros; todos ellos frecuentados en los sectores populares.
En cambio, si bien las clases adineradas también practicaron estos pasatiempos, ellos accedieron a juguetes importados o adquirirlos en exclusivas casas comerciales como el Bazar Español, Casa Prá o el Bazar Alemán de Krauss Hermanos lo que marcará la escena de la infancia durante el siglo XX con la incipiente industria nacional de juguetes (Rojas Flores, J. 2010), como las fábricas Carlos Neumann, Plásticos Gloria, etc. que diversificará la oferta de juguetes confeccionados en madera, lata y plástico.
El escenario de los juegos y diversiones generalmente fue en el hogar familiar o la vía pública, los niños y niñas solían divertirse con juegos ya conocidos o inventaban uno nuevo. Algunas diversiones generaban interacciones entre infancias y adultos, lo que fortalecía lazos filiales, ejemplo de ello son los cuentos de hadas, las canciones de cuna o reuniones familiares por la celebración de cumpleaños, bautizos, navidades, etcétera.
También, las salidas al aire libre contribuyeron al disfrute y la socialización entre generaciones, como un paseo por la plaza cívica, un día de campo o de playa se convertían en un momento de relajo familiar, muchas de ellas quedando registradas durante el siglo XIX y XX gracias a la masificación de la Fotografía.
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Bibliografía.
Rojas Flores, J. (2010). Historia de la infancia en el Chile Republicano 1810-2010. Santiago de Chile: JUNJI.